Estamos a un paso, uno de la vida, uno de la muerte: justo allí en esa línea que se dibuja como un hilo invisible que los niños suelen evitar, principalmente para que la imaginación permanezca intacta. Arden de por medio las flores que lloran, todas de plástico y sin polen.
Sin sentimientos, ni olores, tan solo brillan correspondiendo las caricias del sol, se mantienen activas cuando ven la luna, pero están muertas, no sienten, no se marchitan, simplemente son de mentiras. Viven en una mentira.
Entonces suspiré y dije a aquellas lápidas tupidas de mentiras.
¿Qué significa este dolor que siento cuando veo estas flores?
Remordimiento -me grita una paloma.
Era completamente negra, en sus ojos no había una pizca de humanidad, era el vigilante de las tumbas que ya nadie visita, que ya nadie llora.
Somos polvo, como estos zapatos que llevo, me arden los pies, estoy cansado, pero no del camino, sino de la vida.
Cenizas, un gemido enciende esta vida decadente, un orgasmo emerge y la vida empieza, arranca el fuego a crecer de una manera descontrolada y melancólica.
Somos lo que queda del polvo, somos las cenizas del universo. -Decían en una escalofriante brisa las tumbas.
Sonrío porque estás en lo más fondo de mí, te recuerdo y me llevo algo más profundo que el polvo de estas flores falsas, me llevo tu recuerdo, porque ya ha pasado tanto tiempo y te sigo pensando...
Me han dicho que tienes fuego en las manos y yo estoy tan frío, que guardas un manantial en tu corazón y yo muero de sed.
Te amo -dije mientras mis lágrimas alentaban el dolor.
La paloma que se mantenía taciturna emprendió el vuelo en menos de lo que pude reaccionar y creo que pude ver en aquella silueta que se dibujo a la muerte. Que a veces va y viene a vernos hasta reclamarnos cuando sea la hora.
Alice.
Sin sentimientos, ni olores, tan solo brillan correspondiendo las caricias del sol, se mantienen activas cuando ven la luna, pero están muertas, no sienten, no se marchitan, simplemente son de mentiras. Viven en una mentira.
Entonces suspiré y dije a aquellas lápidas tupidas de mentiras.
¿Qué significa este dolor que siento cuando veo estas flores?
Remordimiento -me grita una paloma.
Era completamente negra, en sus ojos no había una pizca de humanidad, era el vigilante de las tumbas que ya nadie visita, que ya nadie llora.
Somos polvo, como estos zapatos que llevo, me arden los pies, estoy cansado, pero no del camino, sino de la vida.
Cenizas, un gemido enciende esta vida decadente, un orgasmo emerge y la vida empieza, arranca el fuego a crecer de una manera descontrolada y melancólica.
Somos lo que queda del polvo, somos las cenizas del universo. -Decían en una escalofriante brisa las tumbas.
Sonrío porque estás en lo más fondo de mí, te recuerdo y me llevo algo más profundo que el polvo de estas flores falsas, me llevo tu recuerdo, porque ya ha pasado tanto tiempo y te sigo pensando...
Me han dicho que tienes fuego en las manos y yo estoy tan frío, que guardas un manantial en tu corazón y yo muero de sed.
Te amo -dije mientras mis lágrimas alentaban el dolor.
La paloma que se mantenía taciturna emprendió el vuelo en menos de lo que pude reaccionar y creo que pude ver en aquella silueta que se dibujo a la muerte. Que a veces va y viene a vernos hasta reclamarnos cuando sea la hora.
Alice.

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